Guía fácil para tener el vino en casa

Publicado el 23/09/2014

El éxito o el fracaso de un vino comienza  en el momento en el que entra por la puerta de casa, tras haber sido elegido entre otros miles en la tienda. ¡Listo!, ¿dónde lo guardo? – Posición horizontal. Recuerda que el vino debe estar en contacto con el corcho para evitar que se estropee así que evita que la botella se guarde en vertical. Si no tienes espacio puedes ponerla boca abajo. – Estructuras sólidas. Las cajas de cartón se deforman con el tiempo. Olvídate de usar el hueco de la chimenea o un armario de la cocina, los olores arruinarán el vino. Hay un montón de botelleros de muchísimos materiales en el mercado. Busca el que más se adecue a tu espacio. – Adiós al mueble bar. Este viejo compañero de fatigas de las casas españolas no suele ser eficaz para albergar vino. La mayoría suelen cerrarse con llave o pestillo, lo que hace imposible la ventilación. Ya lo ha colocado, ¿y ahora qué? – Tómale la temperatura. Un termómetro puede ser tu aliado para que los vinos estén en perfecto estado. Procura que estén a 12 grados durante todo el año. Una cava climatizada es el hogar perfecto. Vigila también que haya cierta humedad. – Trátalos como a vampiros. Tu botellero de diseño puede quedar de escándalo en la terraza pero, como le de el sol, se acabó. Los vinos odian la luz directa. – No los guardes todos. Conservar un vino blanco durante 10 años no lo transforma en un gran reserva. Almacena solo los caldos que hayan envejecido en barrica y puedan mejorar. ¿Cómo lo sirves? -Controla el maridaje. Usa el sentido común. A platos más livianos o con menos sabor, vinos más jóvenes; con platos más contundentes, saca la artillería pesada. – El descorche es el momento más delicado, aunque si has comprado la botella hace poco, no deberías preocuparte por ello ya que estará en buen estado, seguro. Si hace tiempo que lo tienes,  usa la cuchilla del sacacorchos para hacer varios cortes en el gollete y sacarlo limpiamente. Después, hinca el tirabuzón en el centro del corcho sin meterlo hasta el fondo. De esta manera evitarás que el corcho se rompa. Luego saca el corcho despacio y sin hacer ruido. – El momento de servirlo… Utiliza la copa adecuada, más estrecha en su boca para conservar las cualidades del vino. Llénala siempre menos de la mitad: así el comensal podrá airear el líquido moviéndolo en círculos sin miedo a derramarlo.


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